17.02.2011 18:18:07
El Cine y el Arte según los Creadores2.0

La segunda América, por Gabriela Ugolini

“The company men” se podría definir, en mi opinión, como el retrato de la “segunda America”, o sea de un país que de gigante incombustible e intocable se ha transformado de repente en un lugar como muchos otros en el mundo, en otros términos de una America que se ha visto de repente privada de aquella burbuja en la que llevaba décadas viviendo… Una América que se ha tenido que enfrentar a una realidad de desengaño y desesperanza, y sobre todo a un sentido “corriente” de la “realidad” que hasta ahora no le pertenecía y en el que voluntariamente no se hubiera nunca logrado identificar.

Los que hemos tenido la suerte de poder vivir en este maravilloso país (lo digo porque de verdad lo es), conocemos el entusiasmo de sus habitantes, la fascinación de sus tierras, la intensidad de sus colores, y nunca podremos olvidar aquella dimensión de ensueño donde todo parecía posible y donde las luces son tan intensas que a veces te ciegan y te hacen perder la orientación, no sólo físicamente, sino también emocionalmente... (...)

Todo es posible hasta que se vuelve imposible de hecho…. ¿O no? Pues eso mismo, yo creo que es lo que le ha pasado a los Estados Unidos en esos últimos tiempos, como consecuencia de su desenfrenado (en el sentido bueno, por supuesto) bienestar, que yo por cierto, he podido también disfrutar ahí y compartir con ellos, y que de pronto ha ido perdiendo sus fundamentos y se ha ido desvaneciendo progresivamente, cediendo su espacio a los obstáculos y, en los peores casos, hasta a la necesidad.

El resto de la crítica revela contenidos de la película

Esta película, cruda y suave al mismo tiempo, nos cuenta precisamente esta historia. La historia de esta mutación repentina de la realidad, de este cambio de vida, o mejor dicho, de este cambio de estilo de vida, al que a veces la vida misma nos obliga. En mi opinión, es básicamente una película sobre la capacidad de adaptación, de adaptación a las transformaciones, especialmente de las que somos victimas, no artífices, y a las que estamos forzados a “sucumbir” sin podernos ni siquiera permitir el “lujo” de perder ni una pizca de nuestra seguridad, ni de nuestra energía, (aunque a veces parezca una tarea titánica disfrazada de simple cotidianidad), como es, entre otras, la perdida del empleo.

Los tres protagonistas se enfrentan, juntos y separados a la vez, a este inesperado revés de sus vidas, y cada uno de ellos lo encaja de la manera que mejor conoce, según su propio pasado y su propio presente. Quizá la película trate, mirándola en profundidad, precisamente de este importante elemento humano, más que de todo lo que es evidente, o sea quizá trate esencialmente de la diferencia entre las reacciones que cada persona pueda tener frente al mismo problema; yo creo –o, me atrevería a decir, estoy segura- que la verdadera premisa de la película reside exactamente en eso, en esta búsqueda interior de lo que mueve a cada persona a sobreponerse ante una dificultad de una determinada manera respecto a otra, y por qué esta manera difiere de la de cualquier otra persona. Entre las líneas de la historia narrada, en última instancia lo que se desprende es que se comparan tres personas y sus tres formas de ser, tal vez sin querer compararlas voluntariamente, pero lo cierto es que el espectador sin darse cuenta acaba impulsado a hacerlo, pero la forma de colocar estas tres vidas en paralelo se nos presenta con tal delicadeza que no nos molesta, al contrario nos resulta agradable… y respetuosa.

El eje de la narración parece estar en Bob (Ben Affleck) que al principio rechaza mentalmente su nueva condición, negándose a aceptar la realidad de los hechos, pero luego, incitado sobre todo por la ayuda y el apoyo de su tierna y comprensiva familia, logra tomar de nuevo las riendas de su destino, descubriendo en sí mismo una profunda humildad que desconocía tener. Él mismo se descubre humanamente enriquecido gracias, en gran parte, a un trabajo que al principio despreciaba pero que con el tiempo ha dotado a su personalidad de un matiz que podríamos definir como “una llaneza entrañable“, y que le ha devuelto de alguna forma la conciencia del profundo amor que siente por su mujer y por su hijo.

Otro personaje clave en este trío de hombres que protagonizan esta historia, es Gene (Tommy Lee Jones), jefe de Bob y vicepresidente de la empresa, despedido por su mejor amigo (el dueño de la compañía), detalle este último aparentemente irrelevante pero en realidad fundamental, ya que en su caso parece ser que lo que realmente le duele, más que la perdida de su trabajo y de sus elevados ingresos mensuales, sea esta “traición” de su amigo, que no duda en prescindir de él, ni de su valor profesional y personal, a pesar de todo el esfuerzo que habían dedicado conjuntamente a la creación de una empresa exitosa partiendo juntos de la nada. Gene es un hombre honesto y de buen corazón, que se siente encadenado y atrapado en su papel de directivo poderoso, y que se mueve en una constante búsqueda de alternativas para intentar evadir de una cotidianidad que no le satisface y que no consigue llenarle, ni motivarle.

El tercer componente de este grupo de ejecutivos desempleados es Phil (Chris Cooper), que nos ofrece indudablemente la mejor interpretación de la película, cuya figura nos cuenta el drama de un hombre de 60 años, que ya ha perdido la esperanza de poder recuperar una vida normal, y que además de su trabajo ha perdido también el respeto de su familia y, sobre todo, de sí mismo. La mejor escena del film, en mi opinión, es cuando le vemos tirar piedras contra la sede de la empresa, en un acto desesperado y extremo, lleno de rabia y desolación, momento en el que ya intuimos el final que tendrá esta triste figura, victima de una sociedad que a sus ojos ya no le necesita y que le rechaza.

Es inevitable mencionar al personaje de Jack, cuñado de Bob, interpretado por Kevin Costner, que personifica una tipología de individuo totalmente opuesta, como estilo de vida y mentalidad, a los tres descritos anteriormente. Podríamos llamarlo el héroe anti-héroe, la antitesis personificada del prototipo de la ilusión americana estandarizada, porque en él se reúnen todos los valores humanos más nobles y más puros, de la generosidad a la sinceridad, del rechazo hacia las injusticias al deseo de defensa de los desfavorecidos. Dichas características de esta figura-clave resultan evidentes sobre todo en un diálogo entre él y Bob en el que se denuncian sutilmente los motivos del colapso del capitalismo estadounidense, a través de un discurso que esconde en sí una profunda y sorprendente connotación “socialista” que desde luego no estamos acostumbrados a oír en las películas americanas.

Concluyo este “intento de crítica” que estoy haciendo, aconsejándoos que veáis esta película, pero no tanto por la historia que nos cuenta, que lamentablemente es idéntica a la de muchos de nosotros, sino sobre todo porque rompe ya de una vez con la mayoría de los estereotipos americanos y nos muestra, pese a su desenlace esperanzador y entusiasta, (es obvio que no podía ser de otra forma) cómo los sueños pueden fracasar cuando no tienen bases realmente sólidas, y cómo cuesta no derrumbarse durante el camino de la lucha para intentar recuperarlos.


  gabriela ugolini | john welles | kevin costner | ben affleck | tommy lee jones | chris cooper
 

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